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Diabetes: lo que tenés que saber para prevenir y para tratarla

Es una enfermedad cuya incidencia crece en todo el mundo, al compás de los nuevos hábitos. La más prevalente, la diabetes tipo 2, es evitable. Cómo se llega al diagnóstico, cuáles son los síntomas y cómo se trata hoy.
Diabetes

.El Día Mundial de la Diabetes es la campaña de concienciación sobre la diabetes más importante del mundo. En 1991, la Federación Internacional de Diabetes y la Organización Mundial de la Salud instalaron este día como respuesta al alarmante aumento de los casos de diabetes en el mundo. Aquí, el ABC de una enfermedad que ya es epidemia y que se puede evitar. Lo que tenés que saber:

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad caracterizada por el aumento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre, que se asocia en su evolución a enfermedad vascular de distintos territorios, afectando particularmente el corazón, el riñón y las arterias de las piernas.

A la medición de la glucosa de la sangre se la llama glucemia. La glucemia debe mantenerse siempre dentro de límites bastante estrechos: entre 70 y 100 mg/dl en ayunas (previamente considerábamos que era normal hasta 110 mg/dl, pero nueva evidencia médica ha demostrado que 100 mg/dl son un límite superior más apropiado).

El diagnóstico de «diabetes» se confirma con 2 valores ó más de glucemias de 126 mg/dl o mayores. O sea, que existe un rango que va entre los valores de 100 y de 126 mg/dl intermedios entre la normalidad y la diabetes. La otra forma de realizar el diagnóstico de «diabetes» es a través de una curva de tolerancia oral a la glucosa, que debe mostrar valores de glucemia inferiores a 200 mg/dl, durante toda la prueba.

Es interesante que las personas que tienen valores en el rango de 100 a 126, si bien no son diabéticos, tienen una alteración que se asocia a mayor riesgo de presentar diabetes en el futuro y tienen mayor riesgo cardiovascular que aquellas personas con valores normales (menores de 100 mg/dl).

Para garantizar estos valores, el organismo cuenta con una hormona llamada Insulina que es liberada a la sangre por unas células especiales ubicadas en el páncreas y cumple esta importante función.

¿Qué tipos de diabetes existen?

Existe una forma infanto-juvenil, de comienzo en la niñez o juventud, que cursa con una incapacidad de las células del páncreas de producir Insulina. A esta forma de Diabetes se la llama tipo 1 y casi en la totalidad de los casos, requiere aplicación de insulina, que el mismo paciente aprende a administrarse. Los controles de glucemia deben ser diarios y el paciente debe realizarlos a través de tiras reactivas que expresan el valor de glucemia aproximado, al colocarse una gota de sangre. Estos controles permiten ajustar en forma precisa las dosis de insulina a lo largo del día.

Existe una segunda forma clínica de Diabetes, llamada tipo 2 o del adulto. En este caso, el páncreas puede fabricar insulina pero ésta es insuficiente o no actúa apropiadamente. Esta forma es mucho más frecuente.

Una tercera forma clínica de diabetes es la llamada gestacional y ocurre durante el embarazo. Si bien la mayoría de las mujeres retorna a sus valores normales en la etapa puerperal, el antecedente de diabetes gestacional se asocia a mayor riesgo de diabetes a futuro y mayor riesgo vascular de la mujer que la presentó.

¿Cómo afecta al organismo la diabetes?

La diabetes, si no se controla adecuadamente, puede producir enfermedad cardiovascular, enfermedad renal, hipertensión arterial, enfermedad de la retina, infecciones serias en los pies y alteración de la sensibilidad.

¿Se puede curar?

La mayoría de los diabéticos manejan su enfermedad, sin embargo, no se ha encontrado una cura definitiva para la diabetes hasta la actualidad. Dado el elevado riesgo vascular en todos los tipos de diabetes, los cuidados en relación a la prevención de eventos cardiovasculares, son centrales.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas son más floridos y evidentes en la Diabetes tipo 1 o infanto-juvenil, pudiendo ocurrir sed, sequedad de boca, poliuria (orinar mucho y muy seguido), visión borrosa, astenia (cansancio), pérdida de peso. La diabetes tipo 2, sin embargo, requiere un control de laboratorio que permita hacer diagnóstico, ya que usualmente no presenta síntomas claros (picazón o mala curación de las heridas podrían aparecer, pero en general los síntomas no aparecen o son muy sutiles).

¿Cuál es su tratamiento?

En la Diabetes tipo 1 el tratamiento debe ser la Insulina (que el páncreas no fabrica) y en la Diabetes tipo 2 se puede iniciar con dieta, descenso de peso y ejercicio, a los cuales se suele adicionar fármacos tanto orales como combinados con insulina, si fuera necesario.

¿Se puede prevenir la Diabetes?

Si bien es frecuente que existan antecedentes de algún familiar con diabetes, además de la herencia, la vida sedentaria, la dieta rica en azúcares y grasas y la obesidad están muy ligadas a la aparición de diabetes.

Mantener una vida activa, con rutinas de ejercicio, un peso corporal adecuado y una alimentación saludable son las claves de la prevención.

Si a pesar de esto, existen valores aumentados de glucemia (por arriba de 100 mg/dl) especialmente si están en rango de diabetes (por arriba de 126 mg/dl) la prevención cardiovascular es fundamental. El principal riesgo del paciente diabético es sin dudas, la enfermedad cardiovascular.

En este sentido el control cardiológico, los estudios diagnósticos que investigan la presencia de enfermedad aterosclerótica sublínica (presencia de ateromas en carótidas o de calcio en arterias coronarias) y el empleo de algunos fármacos destinados a reducir el riesgo cardiovascular, que en todos los casos acompaña al paciente diabético, son los principales ejes del cuidado frente a este enemigo que se estima que en los siguientes años se incrementará de modo increíble.

Finalmente si la diabetes ya está diagnosticada, el riesgo vascular asociado a ella es mucho más elevado si se presenta en una mujer que en un hombre, motivo por el cual las mujeres diabéticas, tienen un riesgo particularmente elevado y requieren especial cuidado debiendo recibir el conjunto de estrategias que integran el «maletín» de la prevención cardiovascular.

 

Fuente: Dra Melina Huerin, Médica cardióloga. Fundación Cardiológica Argentina.

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10 hábitos saludables que debés incorporar

Llevar una vida sana es clave para lograr el equilibrio que el cuerpo necesita. Te explicamos cómo alcanzarlo.

Incorpora poco a poco hábitos saludables.

Lograr convertir los hábitos saludables en un estilo de vida que se sostenga en el tiempo es el gran objetivo que debemos buscar con tenacidad. No sólo para cuidar nuestro peso e imagen sino para sentirnos más jóvenes y enérgicos. Se puede. Mirá estos diez hábitos que te permitirán alcanzar esa meta.

Hay que buscar una estabilidad para vivir saludable. Uno trabaja el 80% del tiempo, entonces hay que disfrutar del otro 20

Martina Daireaux, nutricionista

1 – Alimentarte adecuadamente: Llevar una dieta equilibrada es clave. Se pueden incluir alimentos de toda clase, pero se deben evitar los excesos. Hay que aportar nutrientes al organismo para que funcione correctamente.

Es importante respetar las cuatro comidas diarias. El desayuno debe constar de una fruta, un lácteo y un hidrato. En tanto que la cena o el almuerzo deben estar compuestos por un 50% de vegetales, un 25% de hidratos de carbono y un 25% de proteínas”, cuenta la licenciada en Nutrición, Martina Daireaux (M.N 9126).

 

Lácteos, carbohidratos y frutas: una porción de cada uno, la combinación recomendada.

2- Hacer actividad física: Realizar ejercicio de manera constante produce múltiples beneficios, como reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, quemar calorías, y fortalecer músculos y huesos. Además, reduce el colesterol “malo” y aumenta el “bueno”.

No existen alimentos permitidos, ni prohibidos. Sí hay que cuidar las porciones

Martina Daireaux, nutricionista

3- Estar hidratado: Es indispensable beber, al menos, tres litros de agua por día. De esta manera, se eliminan toxinas, se favorece el metabolismo y la digestión, y se mejora el aspecto de la piel y del pelo.

4- Dormir bien: Dormir es una de las funciones más esenciales para sentirse bien. La doctora clínica María Fernanda Testa (M.N 81.982) recomienda “dormir entre seis y ocho horas por día para recuperar las energías perdidas”.

5- Alcohol poco, cigarrillo nada: Ingerir alcohol en exceso y fumar son dos hábitos perjudiciales para el organismo. Con el tiempo pueden tener efectos nocivos. Por eso, es aconsejable dejarlos de lado.

El tabaquismo y el exceso de alcohol son malos hábitos que van en aumento.

6- Mantener en forma la mente: Al cerebro hay que entrenarlo y ponerlo a prueba constantemente. Esto disminuye el riesgo a padecer deterioro cognitivo y aparición de demencia. “El deterioro mental es importante eludirlo, para eso hay que ejercitar la mente, la memoria, la atención y la concentración”, subraya la doctora Testa.

7-  Aseate todos los días: Para que el organismo esté saludable, es importante lavarse las manos, bañarse todos los días, usar ropa limpia y cepillarse los dientes tres veces diarias.

8- Evitar el estrés y ansiedad: ¡Huí del estrés! Si es necesario, contá hasta mil y buscá la manera de que no te genere malestar. Un buen masaje relajante o salir de la rutina pueden ser alternativas para estar mejor.

“Hay que buscar una estabilidad para vivir saludable. Uno trabaja el 80% del tiempo, entonces hay que disfrutar del otro 20% con salidas, eventos y viajes”, define la nutricionista Martina Daireaux.

9- Tener sexo: La práctica sexual es muy beneficiosa. Está comprobado científicamente que reduce el estrés, mejora el sistema circulatorio, calma dolores musculares y ayuda a adelgazar. Eso sí, usá métodos anticonceptivos para evitar enfermedades de trasmisión sexual.

10- Reducir el consumo de grasas saturadas: Este tipo de grasas se encuentran en la comida chatarra. Por eso, lo ideal es evitar comer este ejemplo de comidas aunque cada tanto te podés dar el gusto.

“No existen alimentos permitidos, ni prohibidos. Sí hay que cuidar las porciones. Por eso recomendamos el ‘kiosquito’ , que implica el poder comer un chocolate o golosina por día, siempre y cuando sea de entre 20 y 25 gramos, y no supere las 120 calorías”, concluye Martina.

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Hipertensión: 10 consejos para prevenirla y tratarla

Afecta a uno de cada tres adultos y es una de los principales causas de mortalidad cardiovascular.

Lo normal es tener los valores por debajo de 140/90 (14/9).

En Argentina, unas 100 mil personas mueren al año como consecuencia de enfermedades cardiovasculares. Bajar ese número es posible, pero para eso hay que trabajar fuerte en el reemplazo de hábitos que favorecen la epidemia de enfermedades no transmisibles (hipertensión, diabetes, obesidad, colesterol alto) por conductas saludables que contribuyan a desacelerar la epidemia.

A eso apunta la 11a edición de la campaña “100.000 corazones para un cambio saludable”, impulsada en conjunto por la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y la Fundación Bioquímica Argentina (FBA). Este año, se realiza bajo el lema “Cuidá tu presión, cuidá tu vida” y por eso cuenta con la participación como co-organizadora de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).

“Hacemos hincapié en la hipertensión arterial, un factor de especial relevancia dentro del panorama de las causas de muerte por enfermedad cardiovascular, ya que afecta a un tercio de nuestra población adulta, es decir a diez millones de argentinos, y la mitad de ellos lo desconoce”, afirma el cardiólogo Ricardo López Santi, director de la campaña que se llevará a cabo durante todo el mes de noviembre. La iniciativa cuenta con dos objetivos: mejorar la detección y diagnóstico de las personas con presión arterial elevada y la adherencia a los tratamientos, dado que sólo la mitad de los pacientes diagnosticados tiene bien controlados sus valores.

El titular de la FAB, Roberto García, destacó que las acciones están orientadas a la promoción de una buena alimentación, la cesación tabáquica y el incentivo de la actividad física. Mientras que Judith Zilberman, titular de la SAHA, valoró que el acento esté puesto en el control de la hipertensión arterial “que lamentablemente es bajo en todo el mundo”.

10 consejos

En el marco de la campaña, la FAC, la FBA y la SAHA difunden este decálogo para prevenir y tratar la hipertensión arterial: Mantenete activo cada día: caminá, andá en bicicleta, bailá, realizá actividades domésticas que requieran movimiento.

  • Si hacés actividad física intensa de manera habitual, no dejes de hacerte controles médicos periódicos, para estar seguro de que te encontrás apto para realizar ejercicio.
  • Incorporá todos los días a tu dieta al menos cinco porciones de frutas y verduras.
  • No agregues sal a las comidas y no pongas el salero en la mesa.
  • Evitá el consumo de conservas y alimentos procesadosque tienen elevado contenido de sodio. Utilizá sales modificadas como las de potasio o de bajo contenido de sodio.
  • El exceso de peso y el aumento de la cintura son perjudicialesporque aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular y de hipertensión arterial.
  • La hipertensión arterial no siempre da síntomas, por ello controlá tu presión arterial periódicamente.Lo normal es tener los valores por debajo de 140/90 (14/9).
  • No suspendas la medicaciónindicada por tu médico. Si tenés dudas, consultalo.
  • El control de la hipertensión arterial reduce los riesgos de enfermedad cerebral, demencias, infarto de corazón y daño del rinón. Vivirás más años, con mejor calidad de vida.
  • Compartí un estilo de vida saludable con tu familia. Viví sano.

 

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Hipertensión mal controlada: 7 de cada 10 argentinos no saben que la sufren o la tratan mal

Surgen de un relevamiento a casi 70 mil personas en todo el país. Los expertos dicen que muchos médicos no le dan a la enfermedad la importancia que tiene.

Carlos Cirulli, de 79 años, logró controlar la enfermedad. Foto: Germán Garcia Adrasti

La hipertensión es el principal factor de riesgo cardiovascular. Según los especialistas, en la gran mayoría de los casos resulta asintomática pero daña y mucho. Es clave tener la enfermedad controlada; sin embargo, siete de cada diez de los que la sufren no logran hacerlo. El dato surge en el marco de una campaña de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), que midió la presión de casi70 mil personas. Advierten que, en muchos casos, no le dan la importancia que merece: eso aplica para muchos pacientes y algunos profesionales de la salud. Además, señalan los expertos, existe la falsa creencia de que con un cambio de hábitos es suficiente para evitar complicaciones.

Del total de los que se acercaron en forma voluntaria para chequear su presión (68.633) en 60 centros de salud del país en mayo de este año, cerca del 32%, unas 21.825 mayores de 18 años, presentaron niveles elevados. Casi cuatro de cada diez (37,7%) de los hipertensos no sabían que lo eran, un 27,4% estaba en tratamiento pero sin lograr un buen control de la enfermedad y un 3,1% no estaba recibiendo ningún tipo de medicación.

No hay una única causa para explicar la falta de control de la enfermedad. Los especialistas consultados dicen que es multifactorial. “En más del 90% no produce síntomas. Por eso, ocurre que algunas personas comienzan el tratamiento y, con el tiempo, lo dejan porque se sienten bien. También hay gente que toma muchos medicamentos, no tiene plata para pagarlos y suspende los de la hipertensión para priorizar los de otras patologías”, sostiene a Clarín Marcelo Orías, vicepresidente de la World Hypertension League y jefe del servicio de Nefrología del Sanatorio Allende de Córdoba.

 

“Esta enfermedad va afectando las arterias de todo el cuerpo, es decir, los vasos que llevan la sangre oxigenada a los tejidos. Se pueden cerrar a la altura del cerebro y provocar un ACV, cerca del corazón y generar un infarto o en los riñones y que derive en la necesidad de diálisis o hasta un trasplante”, agrega sobre algunas de las posibilidades.

Los médicos tienen su cuota de responsabilidad. “En algunos casos subestiman la verdadera dimensión de la hipertensión y confían en que sólo con dieta y ejercicio van a estar bien”, dice Judith Zilberman, presidenta de SAHA y especialista en Cardiología e Hipertensión. El otro inconveniente, destaca la experta, tiene que ver con el escaso tiempo de atención: “El promedio de consulta por paciente es de entre 10 y 20 minutos. Muchas veces no alcanza para revisarlo, ver estudios, indicar el tratamiento y educarlo sobre las estrategias a seguir”.

La mala adherencia del paciente al tratamiento, suma Zilberman, también puede estar relacionada con “algunos efectos adversos de la medicación o casos de olvidos involuntarios”. “A su vez, sobrevuela la idea de que tomar más pastillas es igual a estar más enfermo. Por esto, están los que quieren dejar la medicación o reducir la cantidad de drogas”, dice la especialista.

 

Marcos Marín, que es cardiólogo especialista en Hipertensión Arterial y coordinador de la campaña que dio cuenta de este escenario sobre la presión arterial de los argentinos, asegura que los chequeos son fundamentales. “Es una enfermedad muy prevalente: la tiene uno de cada tres argentinos. En los controles anuales el médico debe verificar la presión de su paciente y, en caso de que los parámetros superen la media, empezar a estudiarlo”, dice Marín.

 

La recomendación para los que tienen diagnóstico y están en tratamiento es respetar la frecuencia de visitas establecidas por el médico. “Depende del especialista. Yo suelo hacer un chequeo mensual hasta llegar al control, es decir, a que el paciente tenga menos de 140/90. Y después, encuentros cada tres o seis meses. Una vez al año, se puede hacer un monitoreo ambulatorio de presión arterial de 24 horas”, indica Marín, que insiste sobre la importancia de no dejarse estar.

Tomó conciencia después de un infarto

Se cansaba al caminar. En 2005 dice que empezó con los mareos. Dos años después, se infartó. “Fue en abril, tenía a una persona haciendo arreglos en mi casa de Monte Grande y me pidió que lo ayudara levantando una bolsa de arena”, recuerda Carlos Cirulli (79). Lo siguiente que sintió fue un fuerte dolor en el hombro izquierdo. Ya en el Hospital Policlínico Bancario, de Caballito, al que llegó en ambulancia le confirmaron que había sufrido un paro y le colocaron un stent.

Carlos Cirulli (79) es hipertenso y sufrió un infarto en 2007. Hoy está controlado. Foto: Germán García Adrasti

“Antes del infarto no le daba mucha importancia al tema de la presión. No me cuidaba, comía alimentos ricos en grasas y sal, tenía una vida sedentaria”, dice Cirulli, que se vio obligado a hacer un cambio radical.

Dice que se asustó mucho y que, recién después de ese episodio, tomó conciencia de que tenía que modificar sus hábitos y cumplir con la medicación. “Empecé un régimen especial, sin sodio y con hierro.Ahora salgo a caminar pero estoy atento a no levantar peso. Mi señora me manda a hacer compras, siempre con el carrito”, sigue Carlos, que está jubilado.

Va cada seis meses al médico, cuenta que le tocó visitarlo ayer, que le llevó estudios y lo felicitaron. “Me hice exámenes de sangre y me dieron bien. Estoy contento. Tengo ok el colesterol. También me tomaron la presión y está todo perfecto”, comparte con alivio.

Es hipertensa desde la adolescencia pero estuvo años sin controlar la enfermedad

El primer pico de presión lo tuvo en la adolescencia y lo vinculó a “una situación de estrés por estudio”. María Inés Weibel (67) tenía antecedentes de hipertensión en su familia. Sin embargo, lo tomó como algo pasajero. Le dieron medicación y, según recuerda, al tiempo se la sacaron. Pero los episodios continuaron, muy espaciados. “Aparecían cada tanto hasta mis 30 años cuando quedé embarazada. Tuvieron que programar el parto por cesárea y antes de tiempo por este tema”, sigue María Inés que, incluso frente a esa situación, no se dio cuenta del riesgo que implicaba para su salud vivir sin su presión controlada.

No tenía médico de cabecera, me iba a atender por guardia, tomaba un tiempo remedios y después entendía que estaba todo bien. Comía con poca sal, para mí eso era suficiente para estar controlada, no me daba cuenta de que se trataba de una enfermedad crónica”, dice.

María Inés Weibel (67) sufre hipertensión desde su adolescencia. Foto: Silvana Boemo

En 1999 empezó a trabajar como directiva en el jardín que depende del Hospital Argerich. “En ese contexto, me hicieron estudios y me dio que tenía una intoxicación en el hígado. Tuve que dejar las pastillas que estaba tomando, entre ellas, unas para la hipertensión. Fue entonces que arranqué de cero, con especialistas serios que me ayudaron a sostener un tratamiento hasta hoy”, cuenta Weibel.

Recién entonces comprendí que era algo que me iba a acompañar toda la vida. Así que cambié la actitud: ahora tomo tres medicamentos por día, hago gimnasia en el agua, meditación y bajé mucho de peso. Cada seis meses voy a un control”, detalla. Y agrega: “Antes me ponía pálida, sentía frío y que la cabeza me iba a estallar con cada episodio. Por suerte, no me volvió a pasar”.

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Como evitar accidentes de los niños en diferentes ambitos

“No es accidente si se puede prevenir” es una de las afirmaciones con las que más coinciden los expertos en prevención. El Dr. Luis Agote es médico pediatra, y se especializa en seguridad y prevención de accidentes.
En un foro de reflexión sobre seguridad que se llevó a cabo en el Auditorio de OSDE, expuso los conceptos básicos que se deben considerar con respecto a los niños, de los cuales aquí se ofrece un resumen.
Tanto en el hogar como en piscinas públicas, es necesario seguir ciertas reglas para que la pileta sea un espacio de diversión y no de peligro.
  • Recién a los 4 años los chicos aprenden a nadar y a salir solos de la pileta. Antes de esa edad, siempre deben estar acompañados por un adulto.
  • Las piletas deben tener un cerco de 1,50 metros de altura. Es preferible que no sea de alambre tejido, para que no pueda treparse, y la separación de los barrotes no debe ser mayor a 12 centímetros. Si tiene puerta, cerrarla con llave.
  • Mantener la pileta transparente todo el año, para poder ver el fondo.
  • No dejar juguetes llamativos en ella, para que los chicos no se sientan atraídos.
  • Si un niño desaparece, el primer lugar donde se debe buscar es en la pileta. Cada segundo es valioso.
  • Jamás tener aparatos con corriente eléctrica en el área húmeda de la pileta (radios, tv, etc.).
Desde el momento en que sale de la clínica, el bebé debe viajar en su silla de seguridad y nunca en la falda de la madre, ni adelante ni atrás.
  • La silla se coloca en el asiento trasero del vehículo, mirando hacia atrás durante el primer año de vida del niño.
  • Es fundamental leer las instrucciones: las correas mal ajustadas o con el broche mal trabado pueden ocasionar heridas en el pequeño.
  • Adecue las correas al crecimiento del bebé. La parte superior de las orejas no tiene que pasar el borde superior del respaldo.
Si esto sucede, es momento de cambiar de silla.
  • Existen diferentes tamaños de silla que se corresponden con el peso del niño en cada etapa.
Puede viajar con los cinturones de adultos a partir de los 25 kg (aproximadamente a los 8 años de edad).
  • Mientras el auto se encuentra andando, no se debe sacar a los chicos de la silla porque lloran o para darles de mamar. Es necesario parar para atenderlos.
  • No llevar objetos sueltos en la luneta trasera, ya que se transforman en proyectiles en frenadas o colisión.
  • Tener en cuenta que el airbag salva vidas, pero también golpea. Su velocidad de salida es de 200 km/h.
  • Los padres siempre deben usar cinturón de seguridad.
Es necesario investigar raza y carácter antes de elegir un perro. Por regla general, aquellos destinados a la seguridad no son adecuados para estar con chicos.
  • Hay que acostumbrar al perro a relacionarse con los diferentes ambientes de la casa.
  • Ante la llegada de un bebé, el perro debe oler la ropa del recién nacido primero, antes de conocerlo, para familiarizarse.
  • Jamás hay que dejar al bebé a solas con el perro.
  • Hay que enseñar a los niños a no provocar a los perros, a no mirarlos a los ojos ni a molestarlos cuando están comiendo, durmiendo o con sus cachorros.
  • Los chicos no deben acercarse a perros desconocidos, ni tampoco jugar con ninguno a menos que el dueño esté cerca e indique que pueden hacerlo.
  • Si un perro se acerca, los niños no deben correr, sólo intentar permanecer quietos y tranquilos.
Es fundamental mirar las cosas con ojos de niño. La curiosidad por descubrir el mundo que los rodea los lleva a tocar, jugar y llevarse a la boca todo lo que tienen a su alcance. Por ello es importante tener en cuenta:
  • Guardar y no dejar cerca de ellos ningún objeto que puedan introducir en su boca, como botones, alfileres de gancho, maníes, pilas de reloj, bolitas, apliques y adornos, ya que pueden ocasionar heridas y sofocamientos.
  • Los niños no deben estar en la cocina. Las fuentes de calor y eléctricas constituyen un peligro, del mismo modo que las actividades que allí se desarrollan (cocinar o tomar algo caliente que pueda derramarse sobre el menor, por ejemplo).
  • Tapar enchufes que no se usen. Además, todas las casas deben tener disyuntor.
  • Mantener lejos de los niños cables, bolsas de plástico, remedios y elementos de limpieza, guardándolos a una altura mínima de 1,60 metros.
  • Las escaleras deben tener puertas de seguridad, arriba y abajo. Es necesario que los balcones cuenten con rejas, las ventanas con trabas y las cunas y camas con barandas.
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Conjuntivitis: síntomas y recomendaciones para evitar el contagio

Decir “tengo conjuntivitis” es tan poco específico como decir que tenemos faringitis o rinitis, sin saber si fue producto de una bacteria o estamos comenzando una gripe. En Estados Unidos se la llama “pink eye” (ojo rosa), lo que permite darnos cuenta lo amplio del término.  Cuando hablamos de conjuntivitis hablamos de inflamación de la conjuntiva. No todas son infecciosas, con lo cual no todas contagian. Hay distintos tipos y cada una tiene distintas causas.

Tipos de Conjuntivitis

Irritativa

Es la conjuntivitis más frecuente. Se produce porque exponemos al ojo durante un tiempo prolongado a, por ejemplo, el agua de una pileta con cloro, el sol o el viento. Este tipo de conjuntivitis provocan, como su nombre lo indica, que el ojo esté rojo e irritado.

Alérgica

En primavera y a principios del verano, una de las más frecuentes es la alérgica. En esta época muchas plantas liberan polen, la gente comienza a usar protectores solares y repelentes de mosquitos, por lo cual hay muchas partículas que quedan flotando en el ambiente. Esto desencadena las conjuntivitis alérgicas, que tienen como característica principal que el ojo no está tan rojo pero pica mucho más que con una irritativa. También genera mucha más secreción porque el ojo lagrimea para tratar de lavar lo que le provoca alergia. Esta conjuntivitis no se contagia.

Bacteriana y viral

Estos dos tipos de conjuntivitis van enlazadas porque las vías de contagio son las mismas. Puede ser llevarse las manos sucias al ojo, nadar en una pileta contaminada, o bien probarse un anteojo en la calle que había sido probado anteriormente por alguien con conjuntivitis. En síntesis, si bien algunas pueden tener correlación u origen en un cuadro de tipo gripal, habitualmente se producen por contacto directo con el ojo.

Estas conjuntivitis tienen cierto período de incubación, que va entre uno y dos días generalmente, y puede llegar hasta doce días en el caso de la viral.

La duración de las bacterianas varía, ya que si bien en promedio duran entre cinco y siete días, hay algunas que duran más, no es algo estricto. Las virales son peores, ya que duran entre 25 días y un mes.

Detección

Como primera medida es aconsejable esperar un día si tengo algún síntoma, para saber si realmente se trata de una conjuntivitis. Porque, por ejemplo, si estuve en una pileta todo el día es esperable que a la tarde esté con los ojos irritados. También es habitual que uno se despierte con el ojo pegado por las lagañas.

La pauta de alarma es si me despierto al otro día con el ojo rojo, o bien si junto lagaña durante el día y tengo que continuar limpiándome los ojos al mediodía o a la tarde.

Recomendaciones para evitar el contagio

  • No refregarse los ojos. Es el factor que más predispone a contagiarse una conjuntivitis.
  • Evitar compartir gotas de ojos, ya que el que te la presta puede haber tenido conjuntivitis y compartís las bacterias.
  • Evitar compartir almohadas, sobre todo cuando convivís con chicos pequeños. Cuando los padres están con conjuntivitis se aconseja que guarden la almohada en el placard porque los chicos siempre se tiran en la cama.
  • No compartir la toalla del baño.
  • Usar antiparras en la pileta, para que los ojos queden aislados del agua.
  • Si voy a la pileta seguido, llevar una lágrima para colocarse a la salida.

Otro aspecto muy importante es la conciencia social. Si estoy con conjuntivitis no ir a la pileta o no volver antes de lo aconsejado a trabajar, ya que contagiamos al resto. El mismo consejo va dirigido para aquellos que son padres y que quieren enviar en forma apurada a sus chicos al colegio.

Un pedido habitual en las consultas es “quiero una gotita para prevenir el contagio”, pero esto no es posible, ya que las causas son diversas e incluso en las infecciosas la prevención es con higiene y no con gotas.

También recurrentemente aclaramos que hay veces en las que el ojo está irritado pero no es una conjuntivitis. Por ejemplo, si estuviste en una pileta con agua que tenía cloro, luego expuesto al sol y al viento porque estabas al aire libre, es probable que tu ojo se pueda haber irritado, y al final del día lo notes rojo y sientas ardor, pero es simplemente una irritación transitoria producto de la agresión que sufrió el ojo durante todo el día.

Tratamiento
La mayoría de las conjuntivitis son autolimitadas, por ejemplo, la alérgica desaparece al eliminar el alérgeno. Lo que hace el oftalmólogo es tratar los síntomas o las complicaciones que puedan llegar a aparecer.

La medicación es para tratar de acelerar los procesos en el caso de la bacteriana, o bien para aliviar los síntomas en el caso de la viral. Pero es tan relativo que incluso en esta última, que es la más agresiva, se puede charlar con el paciente para que únicamente se ponga frío en los párpados dos veces por día, se limpie las secreciones y, si no aparece ninguna complicación, podría ser el único tratamiento.

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Fotoprotección: Como protegernos de los rayos ultravioletas del sol

El sol emite 3 tipos de rayos ultravioletas (UV). Estos rayos se dividen, según su longitud de onda en UVA, UVB y UVC. Estos últimos no llegan a la tierra ya que quedan en la atmósfera. Los rayos UVB, son parcialmente bloqueados por la atmósfera y eventualmente por las nubes y tienen un pico de mayor intensidad entre las 10 de la mañana y las 16. Estos son los responsables de las quemaduras solares agudas y del cáncer de piel por daño directo del ADN de las células. Por último los rayos UVA, no son filtrados por la capa de ozono, ni las nubes, ni los vidrios y están presentes durante todo el día con la misma intensidad. Estos son los responsables del envejecimiento y también de la producción de cáncer pero de una manera indirecta sobre el ADN.

Dada la estricta relación que existe entre la exposición al sol y el desarrollo de cáncer de piel es muy importante conocer que medidas tomar para poder estar protegidos.

Fotoprotección:

La correcta protección solar se basa en 3 pilares fundamentales

  •  No exponerse en los horarios en los que el sol es más dañino (entre las 10:00 y las 16:00hs)
  •  Utilizar medios físicos de protección (sombrillas, ropa, sombreros, anteojos)
  •  Utilizar correctamente el fotoprotector.

Los fotoprotectores son sustancias químicas que, aplicados correctamente, disminuyen los daños que el sol puede producir en la piel. No son “Bloqueadores” esto quiere decir, no actúan como una barrera completa y permanente contra el sol.

¿Cómo protegerse correctamente del sol?

  • Aplicar factor 30 o mayor
  • Utilizar un fotoprotector de amplio espectro (UVA y UBV)
  • Reaplicar el protector cada 2 a 3 hs
  • Reaplicar luego de traspirar o sumergirse al agua

Su dermatólogo puede orientarlo a qué protector es más indicado para su tipo de piel.
Cabe destacar que los protectores NO están autorizados en menores de 6 meses, por lo que estos niños no deben estar expuestos directamente al sol y deben utilizar las otras 2 medidas de cuidado (sombra y ropa en horarios permitidos).
Durante la infancia y la adolescencia, la piel es más vulnerable porque es más fina, tiene menos melanina y su sistema de inmunidad poco desarrollado. El 80% de la radiación solar que se recibe durante la vida se produce durante los primeros 18 años y, teniendo en cuenta que durante el verano son propensos a estar durante largos períodos al sol, es muy importante que tengan siempre los recursos para protegerse ante la exposición.

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Un test indica si podés tener EPOC

Es un cuestionario  simple creado por médicos argentinos. Permite saber si es imprescindible realizarse una espirometría, el estudio que confirma la enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Por Florencia O´Keeffe.- Una grave dolencia respiratoria conocida como Epoc (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), que afecta a más de un millón de argentinos, en su mayoría fumadores o ex fumadores, puede llegar a conocerse si se responde un cuestionario simple de seis preguntas. El test fue presentado en Buenos Aires por la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y se utilizará en toda Latinoamérica.
El Cuestionario para Detección de Epoc (Code), que puede hacerse en un consultorio o puede ser contestado en forma individual, fue desarrollado por médicos argentinos y permite sospechar la presencia de la enfermedad. Si da “positivo” se sugiere a la persona que se realice una espirometría, una práctica sencilla e indolora que se hace tanto en hospitales públicos como en clínicas privadas. Ese estudio, que no lleva más de 15 minutos, es el que finalmente permite el diagnóstico de esta patología que deteriora paulatinamente los pulmones y provoca la muerte a más de 5.500 argentinos por año.

Muchos conocieron la Epoc después de que se le diagnosticara al cantante Sandro. El artista, que falleció en 2010, tuvo que ser trasplantado de ambos pulmones para intentar revertir los efectos devastadores de la enfermedad que lo obligó a una vida sedentaria y a depender de un tubo de oxígeno durante años para poder respirar. Ese caso emblemático muestra cuáles pueden ser los efectos de la Epoc, más allá de las particularidades de cada paciente.

Si bien es una patología crónica que por el momento no tiene cura, cuanto antes se conozca el diagnóstico y se empiece el tratamiento mucho mejor ya que está comprobado que las personas afectadas pueden mejoran su calidad de vida y sumar años de vida cuando dejan de fumar e inician las terapias disponibles.

El cuestionario presentado ayer es una herramienta que pretende difundir los alcances de la Epoc y lograr que más personas accedan a una espirometría. Incluye seis preguntas: es Ud. de sexo masculino?, tiene 50 años o más? ha fumado más de 30 paquetes de puchos al año? le falta el aire (al subir escaleras o pendientes, o caminar en forma rápida)? ha tenido tos (la mayoría de los días por más de dos años) ? ha tenido flemas (también la mayoría de los días por más de dos años)?.Si cuatro de las respuestas son afirmativas se recomienda entonces la realización de la espirometría. Esa prueba respiratoria sí debe ser llevada a cabo por un neumonólogo o personal capacitado para realizarla.

La presentación estuvo a cargo de cuatro profesionales de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (Aamr), que participaron en la realización y/o difusión del test y fue auspiciada por Laboratorio Novartis, que fue la compañía que hizo posible la investigación previa que se necesitó para desarrollar el cuestionario.

No sabe ni sospecha. Andrés Echazarreta, médico neumonólogo, delegado argentino en la Sociedad Respiratoria Europea y presidente de Aamr, se refirió a la “enorme preocupación” que genera entre los médicos el aumento considerable de personas que tienen Epoc, y lo que es aún peor “que la mayoría ni siquiera lo sabe ni lo sospecha”.

“Después de las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias son las que provocan mayor cantidad de muertes, y entre ellas, la Epoc es una de las que más impacto tiene”, dijo el médico.

El tabaquismo es el principal responsable de esta enfermedad que va inflamando los bronquios y provocando con el paso del tiempo daño pulmonar irreversible. Los principales síntomas son tos (que puede ser seca o con flemas), disnea (dificultad para respirar), cansancio, dolores musculares, fatiga crónica, malestar general. “Lamentablemente la persona se va adaptando a sus limitaciones y disfrazando de algún modo la enfermedad. Si antes salía a caminar ya no lo hace, si no puede subir la escalera toma el ascensor, si se lavanta y tose o escupe todas las mañanas lo toma como algo normal, y lo cierto es que esos son signos de que la Epoc está presente y que va avanzando”, agregó Gabriel García, jefe del servicio de Neumonología del Hospital Rossi, de La Plata.

Con el diagnóstico correcto (muchas personas son tratadas por otras enfermedades con síntomas parecidos como puede ser el enfisema o el asma) y el tratamiento adecuado que consiste principalmente en dejar de fumar, usar broncodilatadores y otros medicamentos inahalados y hacer rehabilitación con kinesiólogos especializados, las mejoras se notan con cierta rapidez y el enfermo puede retomar de a poco sus actividades cotidianas y vivir más tiempo.

Susana, una mujer que ofreció su testimonio, relató que después de que le detectaron la Epoc e inició las terapias “pude volver a moverme, a hacer mis tareas cotidianas y, sobre todo, tomé conciencia y me puse el objetivo firme de dejar de fumar para poder vivir muchos años”.

Algo parecido le sucedió a Alberto, un hombre de más de 60 años, abogado y ex rugbier, quien admitió: “Llegué a sentirme muy mal físicamente, pero también en lo emocional por no poder seguirle el tren a mis amigos en las actividades que realizábamos a menudo. Después de empezar a utilizar la medicación y de dejar de fumar recuperé bastante la oxigenación y puedo tener una vida que no sea estática”.

Por su parte, García remarcó que “más allá de los beneficios de conocer el diagnóstico y de tratarse no queremos que se llegue a eso, buscamos actuar especialmente en la prevención y en que la gente no fume nunca o deje de fumar ya”.

“Si en este momento todos los fumadores de la Argentina dejaran el pucho, igual tendríamos enfermos de Epoc por 30 años”, resumieron los profesionales, para dar cuenta del deterioro a mediano y largo plazo que provoca el hábito de fumar.

Mientras se avanza en el logro de ese objetivo de máxima, el cuestionario de seis preguntas constituye una herramienta simple pero poderosa para generar conciencia e invitar a las personas a pasar por el consultorio y realizarse una espirometría, una acción que puede ser el inicio de un cambio de vida

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